lunes, 27 de enero de 2014

Hambre de espejo dentro del cuerpo que no conozco y se rompe


Tengo prisa y hambre
hambre de espejo
dentro del cuerpo
que no conozco y se rompe.
A crecer vuelve
como una boca dentro
dentro mira con su frialdad de ojo y de encuentro.
Y no supo guardar, allí transcurrido, el tiempo.
Y tenía hambre de tu transparencia.
Tenía, sobre la superficie transparente y fría, un árbol creciendo dentro.
Llega a las manos y en ellas sus picos crujen.
árbol de cristal incesante.

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