miércoles, 5 de abril de 2017

Tus manos mojadas

Y en la fuerza de los árboles encontré tu deseo amoroso. En los dobles suelos de la tierra, en el verdor. Tus manos mojadas de mi narcisismo. En ese enigma. En tu invencible llamarada me invade el mundo. Era tu alcoba un atardecer infinito, eco de nuestras miradas, sombra del día, luz de nuestros rostros.