miércoles, 7 de diciembre de 2016

El mar ciego y sus ojos

El mar ciego y sus ojos en los que nos amábamos. Son las orillas para el despertar. Son el fondo del tiempo. Son el invento de estar triste. Nerviosos, enojados en el bulevar de los pasos ajustados. Desapareció aquella estatua de la orilla. Se acabó su pulso de piedra.