miércoles, 28 de diciembre de 2016

A veces la vida sabe como duele la boca

A veces la vida sabe como duele la boca, como somos tortuga desvanecida bajo el helado invierno. Y sigue rota la esperanza en su transparencia. Y sigue el dolor invadiendo el mar. Porque tales rosas se rompían en tus manos. Porque he visto la explosión de la memoria. Y cuando el pensamiento se impregna de tu voz es el desgarro del sufrimiento.