viernes, 6 de noviembre de 2015

Solo muerde la cereza tus labios

Solo muerde la cereza tus labios. Sus ojos rojos marinos. Su dirección de viento. Tu cabello obedece a las olas, tu deriva a mis manos; y en los poros de mi piel fuiste. Puedo encontrarte refugiada, fina hierba, nube altiva. En tus funestos labios. En un mar construido de borrasca, llevo tu nombre al recuerdo, al turbio recuerdo vagabundo; y te llama.