lunes, 9 de noviembre de 2015

A veces mimo tristemente la espera

A veces mimo tristemente la espera. Como un nido nuevo hago un árbol. Se me secan los manantiales del fruto de la vida. Pero ya sabes que se me abre tu boca en este plazo que nos espera. Ya sabes, amor, del baile de las confusiones, de los pies de la danza, de tu inconfundible cabello. Ya sabes, amor, donde tus labios esperan, del patio de las noches, de la brisa de las hojas. Ya te ocultas silenciosa en mi memoria. En sus fallos hago un mundo de repente. Y tú siempre la fuerza de mi destino.