domingo, 21 de diciembre de 2014

Y entonces una palabra gritando como una loca yace entre hielo y hielo


Una parte del mundo, y entonces una palabra gritando como una loca yace entre hielo y hielo, congelada. Alejada de toda paz, yace. Yace feroz y acostumbrada, obediente y mar rojo. Yace como el dios del acaso, riñe con sus golpes, y confía. Se retira y viene antigua. Yugo del ingenio y de la obediencia. Oscurece, se sorprende, entiende. Hija y madre de todo error y acierto. Noble como Orfeo y su música. Antigua como una inscripción de piedra. Papel viejo, vástago del cielo. Voy a empezar va decirte: obligada. Contraria y despiadada. Mira por detrás del ultraje. Depende, depende.

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