domingo, 28 de diciembre de 2014

Nuestra historia que estaba de rodillas



Y verás cómo todo resucita. Nuestra historia que estaba de rodillas. Nuestras canciones ocultas se dispondrán al lamento, como un consejo, como un martirio extraviado. Y si a veces yo me dispongo en esta loca vista, alzo el pecho y mi desdén suavizo. ¿De cuándo fue tu piedad ausente? ¿De cuando? En este paso interrumpido, que deja caer las llaves de la venganza, habré de vivir echado en el suelo blanco, hasta que el orgullo y la ira siembren el campo de muerte.

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