lunes, 21 de diciembre de 2015

Era tarde en la que estabas pintada como un golpe de sol seco

Era tarde en la que estabas pintada como un golpe de sol seco, y de pronto, canto, te ondulabas, y se hacía tu cuerpo. Era tarde empujada por la palidez de un te quiero. Imitando tus gritos y tus viajes a saltos de fiera, entre tregua y tregua, como tierra sedienta de agua nadabas desesperada entre aguas. Y ahora tu mirada me traía sus prodigios, sus recompensas, sus bandos de combate. Por esta parte de la vida, por este lado de tus efectos, por esta guerra agotada, injusta y viva, por tus paseos de humo y aire, iba recordando las ciudades por las que pasabas.