jueves, 24 de diciembre de 2015

En los senderos previstos como relojes vencidos

Tu rostro, esa fiesta, ese templo, ese espacio. En los senderos previstos como relojes vencidos, cantas tú y yo te acompaño. Esa cruz de tu cuerpo, tu opulencia. Tus manos impenetrables me toman trecho a trecho. Tus extremos, mis extremos solidarios. Nuestra llama encierra el dolor y la esperanza. Nuestra boca el aniversario de la aventura. Nuestros vuelos alrededor del sexo. Tú, esparcida, yo, campo. Tú, higuera. Llevas ojos verdes de mar y cielo, el peligro de la primavera.  En este preciso momento, en esta hora, en este comienzo y baile, eres ritmo del verano.