miércoles, 9 de diciembre de 2015

En tu miedo, en mi miedo

Y dentro de poco en tu culto; no quiero decir que seas diosa, aunque diosa eres, de mis sueños, del porvenir infinito. Ya en tu templo te rezo como te amo. En tu miedo, en mi miedo. En ese a veces robado. En la distancia. 
En la dicha. En la crueldad del olvido. Allí. Allí somos como dos nueces en el mar de la deriva. Sin olas. Sin aire. Sin mirada. Allí somos por el mar rondando. En círculos. Y yo que tanto miedo tuve a la pereza, me hice acto inmóvil marinero.