sábado, 20 de febrero de 2016

Del encantamiento vengo

Por tanto queda claro que soy afortunado. Del encantamiento vengo, de la dulce alegría. Así pues, te debo… Eres lo inusitado de la vida, la grande, lo eficaz de mi alma; y con tu éxito natural, repito, me haces. En tu eficiencia soy tremendo. Me haces habitante de la isla, sin naufragio, inmersión de mar, ola y tormenta, el encantado azul cielo-mar.