martes, 6 de octubre de 2015

Y un ojo mirando tuerce la vida

Es fácil la salida y la espera ahora que ya no nos quedan manos ni para la vida ni para el cuerpo. Solo nos quedan los nacimientos, los del amor, los de las entrañas. Y un ojo mirando tuerce la vida; es su capricho, sus retorcidos proyectos. Crece la ternura y vacila: ¿Qué es esto? ¿Qué lucha? ¿Qué agonía? Vacila, crece y bulle entre espasmos. Salen tus ojos como pregunta. Saben a nocturnidad y sueño. Es el habitante oculto, lo turbio, lo inmóvil que se hace futuro.