miércoles, 28 de octubre de 2015

Tu desnudo de ayer

Tu desnudo de ayer. Era en Nueva York un día negro. El ala de ángel se le cayó un día por si acaso. Se echó al mar con desamparo. Y tus ojos fijos encerrados... Y tú siempre recuerdas comprobando el silencio. Te acercas; haces cala de oleaje; a los espejos lejanos llamas. Aún no es demasiado lejos. Para herirse aún no hay demasiada distancia. Las cuchillas desangran. Y al final sale de tu boca algo caliente. Es un recuerdo con lengua acelerada. Es tu cama que cruje vestida de sexo. Es la sombra de tu espera. Es un grito. Es un grito del laberinto. Son tus ciegos pasadizos. Son piedras tus manos... y ruido. En tus muros son preguntas. Ya sabes: donde hay dolor hay silencio.