jueves, 25 de septiembre de 2014

No importa cuanto sea el tiempo de tus manos


Como una masacre florece un remolino blanco. Hoy se hace fin a los hombres de plástico. A tres pasos, a todo un día. Que la vida queda con sus tacones altos. ¡Ay amor! Saltaré al precipicio de tus muslos.Amanece en el pliegue izquierdo de tu labio. Vives en el aire como manto del deseo. Y te hago un poema. No importa cuanto sea el tiempo de tus manos. Y usted vuelva a perdonar mi ausencia.

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