jueves, 10 de noviembre de 2016

He vivido siempre en las alertas de tu boca

Y se arrepiente del reposo que me diste. Y la historia y el amor y el infierno. Están los pies quemados de sonrisas, de esas que cayeron. He vivido siempre en las alertas de tu boca y en mi sombra. Pues ya sabes que me gusta hacer de suelo. Mientras tanto duermo funestamente en los quiero, en los insomnios mayores.