sábado, 12 de noviembre de 2016

Érase la fresa de la ansiedad del amor

Mientras te hablo mis manos te están leyendo y mi boca se frota, se frota con el amanecer de tus labios. Hoy, vestidos y mojados, haciendo llamadas a tus nocturnas piernas. Érase la fresa de la ansiedad del amor y del deseo en el flujo del exceso.