lunes, 31 de octubre de 2016

Y es entonces que me invento el olvido

Tuvo el corazón la fruta de un eclipse; y una sombra, y un te sostengo. Flor fecunda de la matriz del agua. Del sudor desnudo. De las campanas de tus dedos. Me preguntas si llevo errores. Que sí, te contesto. Que si llevo errores para ti. Los tuyos los olvidé sobre la mesa, te digo. Me preguntas si llevo apariencias. -Todas aquellas que desconozco. Y asientes con la mirada de no creerme. Y es entonces, que me invento. Y me invento el olvido. Y me invento el olvido perfecto.