sábado, 8 de octubre de 2016

Cae olvidar el equilibrio de la vida

Cae olvidar el equilibrio de la vida con sus seguros firmes y cerrados ante la aventura. Cae el “vente al riesgo”, pues el “asómate al precipicio” aparece profundo y frío como algo roto que antes fue pleno y lleno. Entre la vida, tu blusa y tu falda, me quedo con mi mano sobre tu vientre, buscando tu piel, esa que me hace la vida plena, el sentido lleno, y cuerpo sereno. Y si por un arrebato de razón me contesta que eso no es amor del cristiano del bueno, te digo que es amor liberado del discurso amoroso moderno.