lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Quién fue aquí el fugitivo?


Duerme el raso, dice la hierba. El día le contesta: Descansa. ¿Quién fue aquí el fugitivo? Nadie, dice el acusado. Triste duerme el juez del parque. A gusto bebe agua la paloma. Se derrite un poco de nieve. Se disuelve algo en la fuente. Mira el acusado interrogante. No entiende la desaparición del tiempo. Está escrito en los papeles; verdad será. Pisan unos zapatos el fango. El dueño los mira preocupado. Mira alrededor más allá del parque: para ver si hay sentado un limpiabotas. El limpiabotas lo ve pero se hace el sordo. Quiere que la necesidad se haga urgente. ¿Para qué limpiar esos zapatos dentro del parque? Se ensuciarían antes de encontrar acera. Aprovecha una paloma y suelta. Ahora la tierra tiene una pincelada blanca. ¡Joder, qué mala suerte! La paloma y el fango de la fuente. Solo queda que caiga un árbol. Le oye un rayo; y piensa: No me tientes. No me tientes. Viene una envidiosa nube. Cae lluvia cerrada. Estira una pierna. Zapato bajo el agua. Funde la tierra. Moja la piel de vaca. Sonríe por lo que se ahorra. Sonríe como un juego. Se quejan los calcetines. ¿Ahora como andan mojados? Destiñen tinte azul sobre los dedos. Eran baratos y malos. Sueñan con estufa. Plof, plof, plof. Suena la música de los calcetines.

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