martes, 16 de diciembre de 2014

Esa injuria que hierve abandonada, la salvo llorando


Perdí lo que quería. Como si me hubiera negado la verdad del amor muerto. Esa injuria que hierve abandonada, la salvo llorando. Amor llora sobre sus pasos; sobre sus pasos caen las lágrimas. Ando lejos sobre pisadas mojadas. Son nudos deshechos, a dos pies, a dos manos. Ahora recuerdo que fuiste mi guía. No conocía tierra sobre la que andaba; y ahora ando. Eran nudos de escucha: ruegos del alma. Ahora ando, alejado. Ahora ando viendo de la tierra la espalda. Su lomo, un camino redondo y solitario; su polvo, mancha. ¡Y cuántos ideales convertidos en pasos! ¡Cuántos «me equivoco» ¿Cuántos?

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