martes, 2 de diciembre de 2014

Ella me dijo que no quería ser mía, que la culpa es de santos, y yo no lo era


Tal como fuente triste sin hierba, del dolor fugitivo, corría detrás del llanto, hasta convertirme en piedra. Tal como acusado de esta misma pena, corría detrás de la culpa para hacerme cargo de ella. Ella me dijo que no quería ser mía, que la culpa es de santos, y yo no lo era. Dormía bajo su sombra para ver si a su despertar me confundía con ella. La culpa con su mano duro me sacudía hasta caer de su negro vestido al suelo. ¿Quién duerme en mis piernas?, decía. No por mucho que caigas entre mis muslos, no por eso te voy a hacer mío. Tú quieres una culpa falsa de pensamiento; y la culpa entra en el inconsciente sin que él lo sepa. ¿O eres culpable y por eso corres detrás de la culpa? Pero yo culpa ni te reconozco ni te quiero.

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