Que duren estas violetas como bahías bulliciosas, y ahora del lado del maullido, el polvo de tu pelo, gato nocturno; y el placer de tus pliegues hace orgasmos inauditos. Déjame ser tu nocturna gotera, pisar el alma de las cosas, pasearme por sus paredes vacías, en este momento volando por encima de las fuerzas, efectos de futuro; alimentarme del calor de tus sueños...