miércoles, 20 de abril de 2016

Pues el mundo es un prodigio y tú, agua de mi vida

Eres la inmensa metáfora de la vida. Y aquí y ahora te proclamo. Vienes del árbol del tiempo a mis raíces. El árbol crece tan pronto como tomamos consciencia; el nuestro, aún estando dormidos. De su existencia es el principio de nuestro mundo. Y vienes ahora con las manos abiertas, sus palmas de flores crecientes pues el mundo es un prodigio y tú, agua de mi vida.