sábado, 9 de abril de 2016

Porque Él quiso que fueses la revelación de la lluvia

Es el mundo un prodigio de agua de vida. Tu fertilidad. Tu paciencia. Tu éxito con Dios. Porque Él quiso que fueses la revelación de la lluvia, eres el primitivo manantial de todo lo que nace. Eres la consagración de la potencia y también el río práctico que maneja todas las orillas. Es así. Y tengo que decirte que proteges todas las salidas. Me defiendes de mí por cuenta propia, de mis huidas. No está la enfermedad en nuestra casa, ni  su sombra. No está expulsado el hombre a la tierra. Los fantasmas llegan sin espíritu, sin fuerza, sin ropa. Finalmente, eres venerable mujer, la esencia.