lunes, 6 de febrero de 2012

Te amo

Y así te amé
Te amé de boca y sueño
Te amé barrido de miradas
Te amé como ama el lazo al pelo
Te amé como amo las ciruelas verdes
Te amo de manos y pies
De corazón y con un terremoto interno
Te amé de amar la lluvia
Te amé de amor y suelo
Te amo con el sabor de todos los parques
Y de hojas verdes que caen antes de tiempo
Te amé aquel día de tormenta
Te amé sobre la plaza más grande
Tuve frío, mi amor, y te amé
Te amo bajo las risas de la gente
Te amo bajo tu vientre
Te amo como algo esporádico
Te amo en cada momento
Te amo de boca hablada
Y te amo de silencio
Te amo bajo el sudor
Te amo en el sobre de nuestros cuerpos
Te amo con amor nunca visto
Te amo de tiritar y fiebre
Siempre supe que te amo
Te amo de naranjo de desierto y un río
Te amo como la soledad que tuve
Como las calles de mis pasos
Como cada puerta que pasé
Como las calles de los pueblos
Te amo de montaña y silencio
Te amo con la pena que fermento
Y de sonrisa te amo
Te amo como si el amor nunca hubiera existido
De piedra blanca, de huerto
Te amo como la semilla ama la tierra
Te amo mi camino
Te amo para no olvidarte y de sorpresa
Te amo porque me desvelas
Te amo de noches enteras sin ruido
Te amo así, de mañana y tarde, y de noches y noches
Te amo con toda mi pesadez e impertinencia
Pero no te amo para que me ames
Te amo porque sí ; porque así vino a mí el amor
Con dolor en el pecho
Con raíz de muro
Con el peso de la piedra
Te amo con amor de campo y rascacielo
Te amo de calle oscura y campo abierto
Te amo de cartón mendigo y de espiga
De coche y caballo
Te amo desde hace miles de años; si bien me acuerdo
Te amo en la imploración, en el rezo y en el canto
Te amo del amor griego de los tiempos
Con sonrisa y con recuerdo
Te amo porque una vez fuiste mar
Te amo por mirarme
Te amo por hablar
Te amo por todos los retornos
Te amo por mi sepultura
Te amo porque has hecho de mi mano mano
Porque me has hecho llorar de un llanto nuevo
Te amo cuando me llamas por mi nombre
Te amo cuando miramos el tiempo
Me asusto al pensar que un día no estaré
No estaré y ese día será fatal
Porque tendré que inventar una forma de amarte
Y amarte y no oírte llorar
No quiero, amor, que llores
Cuando vengas a mí te diré cómo he hecho para amarte
Y seremos dos almas alegres sobre los campos
Ya no sabremos andar : pero para nada será necesario
Veremos el tiempo pasar sin importancia
Ni los días ni el sol tendrán importancia
Entonces, tú y yo, solos, sabremos amarnos