miércoles, 22 de febrero de 2012

De tortuga, de papel, tuve una vida hablando con los caracoles

Soy de árbol. ¿Sabes? Y vegetal
Soy de hierba. De hierba dulce. Para rumiar
Soy de mano. De mano humano. Y como todos nací de una caricia
Soy del dedo señalando hacía abajo
Y del que se exclama ante lo evidente
Sonrío ante el desastre
Sonrío ante el desastre porque no he sabido evitarlo
Me da miedo la oscuridad de antaño y lo oscuro del ahora
Me inmovilizo frecuentemente. Pero es mi naturaleza de tortuga
Al igual que las tortugas no canto ni hablo
Pero ya saben que en los caparazones resuenan las canciones
Soy primo del caracol que tuve guardado en mi infancia
Y me aburría de esperar estaciones para ver su baba
Lo sacaba a pasear panza arriba. Y él no se mareaba
¡Fíjense! Hablando a un caracol dormido
Tuve tiempo para aprender que los caracoles no hablan. Pero tampoco me decepcioné
Pensé en hacerme campo. ¡Pero es tan extenso!
No se me ocurrió ser mar porque no lo conocía
No quise ser aire porque el aire no se ve
Imité alguna vez al fruto subido en un árbol
Pero no esperé a madurar para bajar
¡Es tan dura la vida del fruto!
Lo primero que conocen es el aire
Y los pájaros amenazando
Y el balanceo de las ramas
¿Cuándo se puede estar seguro de una rama?

Pero bajemos a los pies
Creo que siempre tuve los zapatos demasiado grandes o pequeños

Tuve una flota de barcos de palo
Y ríos a mi tamaño
Hice viajes a ningún país
Porque solo conocía la distancia de mis pasos
¡Vete a saber a dónde iban esos barcos!
¿O solo navegaban?
Porque navegar es algo importante