¡Qué canciones formaron parte aquí de nuestra agua! ¡Cuántas brechas nos hicieron en el corazón! Abre. Abre nuestro futuro para el afortunado amor. Ya jugábamos a vivir, a darnos la boca, a construir emociones. Nos mirábamos con los ojos muy abiertos, extrañados. Nuestros brazos nos llamaban con la suavidad de su piel. Girábamos juntos la cabeza y escuchábamos nuestras contradicciones. Era el temblor del silencio raro, intenso, como el que no conoce. La superficie resistente de tu cuerpo se defendía de mis caricias para engañarme. Pero a veces dejabas que nuestra piel se encontrara. Y ponías entonces una pregunta en tu rostro para contestar si te gustaba. Venía la respuesta con la reacción de tu cuerpo en forma de tormenta. Sonreías entonces como sabiendo.