Definitivamente naciste como un diseño, como una colisión, como el que pinta los días y luego los destruye. Te tomaba a pequeñas dosis y naciste convaleciente como la vida en sí misma prolongada. Definitivamente duraste más que la carne. Te tomaba a gritos de colores, a sueños, a gritos, a días pequeños, con manos de cristal, pintada, atrapada, y tú, que tantos porqués...