Cuando las cortezas aparecen se hace un árbol del silencio. Una sosegada tarde anuncia la noche. Un ayer se hizo hoy. Y el mañana... ¡quién sabe el mañana! Un hermoso árbol se hizo silencio, y una fuente agua potable, y tu mano, mi pecho. Un debo dormir se pierde como un pájaro perezoso de la noche. Un desecho de vida se pierde por el olor del desagüe. Una identidad amada se quema. Y la carne viva es ahora atentado.