No serán palabras
muertas las que como muros se queden dentro. ¡Te escucho, mi secreto! mi muro,
mi sangre! No será esta tierra mezclada y repentina el final de las cosas. ¡Este
hondo separarte! ¡Este dolor, esta hazaña! ¡Este hielo inadvertido! ¡Este
horrible peso! Todo se borra en nuestro vientre negro. Las aves como barrancos
y grietas de piedra. En la nada te miro pasión abandonada. En el nido de los
huesos, esas aves blancas.