Amor a ti como milagro
Estábamos en ese delito de enamorarnos del gusto del vértigo colgado como las llaves del tendedero de la ropa expuesta al aire de los libros vivos a quienes se les caen las hojas fueron los libros los hijos de la peste no nos dieron más rencor que el rencor que dimos Y ellos se buscaron a partir de sus heridas y nosotros desangrados nos seguían todas las ovejas contadas en todos los insomnios