Sumiso a tu piel, a tu cama, a tu mirada. Mirando los reflejos de tus ventanas. De muchas caras. Se diluyen; la madera lo absorbe. Sube a la nariz la resina, ágil y persistente. Parecen secretos guardados en las rendijas. Dudosos secretos tenebroso. Para controlar la inquietante realidad que se oculta detrás de la evidencia.