Sobre esta carta se abren los días. Se abren los días con tu nombre. ¿Y ahora qué decir para asegurar tu existencia? Abierto y perdido, así. Solitario al encuentro. Y perdido para asegurarme la existencia. Estoy hoy confuso como un remitente escrito a lápiz sin fuerza, y antiguo de tiempo. Busco en el vómito del tiempo los desechos del amor que comimos. Huele a los ácidos de boca y a las náuseas de las despedidas, unas abiertas, otras ocultas, dolorosas.