Perdí lo que quería. Como si me hubiera negado la verdad del amor muerto. Esa injuria que hierve abandonada, la salvo llorando. Amor llora sobre sus pasos; sobre sus pasos caen las lágrimas. Ando lejos sobre pisadas mojadas. Son nudos deshechos, a dos pies, a dos manos. Ahora recuerdo que fuiste mi guía. No conocía tierra sobre la que andaba; y ahora ando. Eran nudos de escucha: ruegos del alma. Ahora ando, alejado. Ahora ando viendo de la tierra la espalda. Su lomo, un camino redondo y solitario; su polvo, mancha. ¡Y cuántos ideales convertidos en pasos! ¡Cuántos «me equivoco» ¿Cuántos?