Estamos como recuerdo que cuelga en el museo de los sueños, como cuando un poema de papel escucha el horizonte y la vida sigue y tiembla sacudida por los recuerdos. Y siempre fuimos: pero tú, y yo contigo; pero tú: y yo qué sé. Que me ames y duela, como abriendo el dolor. Y yo que sé. Con el ruido del tiempo embrionario. Con el principio de las patas, con su vergüenza, con su cuello ofrecido, con su grito; con tu cuello, con tu entrega.