Detente,
estás muerto,
Ven,
Corre
sobre estos olores nuestros.
Ven, guardado en el buen recuerdo.
En los poros, en la piel,
vengo.
En esta vida sola,
En este ejercicio,
pues,
y fuera,
perdido y ganado,
en tu amor florecido,
entre tus hilos entretejido,
en tu cabello suelto,
en tu nuca, en tu cuello,
en tu prisión, preso.
Y cuando desde tu mirada, miro,
tus pasos
o
tu huella,
tu camino,
al toque abandonado,
en el interior siento.