Fue tomado por una extrema soledad en los precipicios oculta. Se dejó colgar de una cuerda amarrada a su cintura para tocar con los pies el mar. Bebió el precipicio y el aire. Rozó con las mejillas las alas de las gaviotas. Vio nidos blancos y alas desplumadas. Vio huevos crujientes llenos de promesas. Vio alas negras hambrientas planeando a contra viento sobre las rocas.