Te olvidé como a las tierras invisibles bajo la oscuridad oceánica. Ya sé que eres agua y libre. Yo vi como te mirabas en tu superficie; ¡y te veías tan bella en el espejo de los cielos! Pero has olvidado que al oleaje lo sustentan cordilleras subterráneas más grandiosas que aquellas hacia las cuales corres precipitada y te rompes.