En el amor. Tranquilo se hace. Sin guerras en la dulce espera de la dorada uva bajo el sol con su piel transparente. Uva enemiga del viento. En su escondite de hojas. Juega a maduro el dulzor. Para los labios del que me ama. Y lo amo gota a gota. En la suavidad de sus labios. Me pierdo embriagada-o. Donde la energía del fuego confluye. Nos alimenta. La piel, como raíces planas, expande la divina sabia, la ama y recoge, la diviniza y alza.