El fondo de la noche quedaba más cerca. No sé, amor, cuanto nos queda, mano sobre mano en la espera. No sé si durarán nuestros ojos o acabaran con la noche. O aún lucen, respiran, se agitan, mientras duermen en nuestra cama. Allí, allí -donde no decae su luz- se miran deslumbrados por su mirada // como nocturnos ojos de gato // ni descansan, ni duermen descansan, infatigables.