Sí cabes y me desbordas. Pareces imposible, amada y en espera, capaz, y reencarnada. Ámote, me dices; como si yo lo hubiese olvidado como se hace con un espejismo. Sin olvido te espero. Imperativo como el aire. Te espero como si fueses un misterio al desvelarse, un breve enunciado como tu nombre, una ligera brisa que te nombra.