Cuerpo concluido aquella noche en tu cama. Tupida sombra se posaba bajo tu cuerpo. Concluida ya la tarde. A besos, amor y juegos. Tiernas miradas infatigables. No quedaban ni huesos ni recuerdos. Ni desdicha ni memoria. Yacíamos en una magnífica falta de memoria. En un obcecado sueño. Supe entonces que te amaba. Sin vuelta atrás hacia la tierra.