Estábamos en nuestros orgasmos inauditos, en los pliegues de nuestro cuerpo, en el dejar la noche seca. Vaciábamos las paredes de su sentido de muros. Nos comíamos el futuro antes de su llegada. Hacíamos humo de lo que no era nuestro. Y tras desmentir todas las ausencias, reuníamos los fragmentos de todas las tormentas cercanas.