Me daba por andar en tus ojos. Loco de mí, que no veía tu mirada perdida. No estabas entera. No hablabas. Algo nos hizo llegar a esto. Tú, yo, algo. Y cada noche entera soñaba que despertabas. Se han vuelto locos los pájaros. Se ha secado el campo. Y yo. Y yo.