Me he quemado sobre tu cuerpo en este misterio de la tormenta. La vida fuera nos dice que no somos. Éramos habitantes de la nada. Pero nos desbordaba ese desorden. Me amaste antes y ahora. Me parecía tu rostro el mundo, tu cuerpo mi espejo. Y vi apilados los que duermen. Y vi el desgarro en sus sueños.