Estábamos hechos de las ventanas de la espera. Pasa al vuelo la vida, pasa el viento. Estaba dormido contándome historias, desprevenido e ingenuo. Ya sé que estaba prisionero en un paisaje congelado. En un corredor estrecho parpadeaban las luces, se hacía el espacio uniforme. Oscuro de ti, sin argumento.