Cada vez que desapareces se acaba el canto. Mientes hasta en las huidas. Pero yo, sonriéndote, me hago agujeros. Soy tu captura, capturado por la lluvia. Y me hundo por las puertas horizontales de los pensamientos. Soy Alice de los pozos, la del alma dorada de la inocencia, atrapada en la mentira de tus ojos.