Tu respiración tu silencio. El elixir de lo que piensas. Confiado en tu sorda mirada, imborrable. Prometida mano ya cumplida. Una grieta en el mueble. Un gesto del espejo. Otro lugar; y ya te has ido. Suave. El amor suave, dijiste, arrasadora. Ahora ocupas este lugar de la noche, este sitio de la lengua roja.