Ella no quería vibrar pero salía la araña dando pasos sobre la seda. Pasos bajo una ola, un túnel: araña del tiempo. Mido tus manos con la lástima que me lleva. Tu casa pasa por mi casa, y nada: ni siquiera el tiempo dentro de tu mirada ve tus ojos presentes con más manos que las que tiene el recuerdo. Te tengo y ese paso es el primer día de todos los días simultáneos de amor y muerte, de la vida y del recuerdo. No sé ya más. No sé si estamos en la vida o en las sombras. No sé cuando tus mejillas dudan, ni si sigues creyendo en las lágrimas.